El último ejercicio que me propuso Ezra antes de meterme con algo personal: otra copia de Freud, que me ha dado muchísima guerra. Supongo que es porque arranqué sin analizarlo bien. Me puse a dar pinceladas copiando el modelo, sin preguntarme por qué Don Luciano había metido ahí ese color y no otro, y por qué allá es más oscuro que éste. Así que después de aplicar veladura, volver a pintar, volver a velar, volver a pintar, etc... ya estaba cansado del cuadro y ahí se queda.
El próximo óleo ya no será copia, a ver qué tal se da.
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