Quitando los evidentes fallos de dibujo de la jarra, me lo pasé fenomenal en esas 4 horas en trance (salvo los inevitables paseos a la alacena a por Sugus de Chupa-Chups, que como saben los gourmets de los caramelos masticables son los mejores).
Y es que el pastel tiene una cualidad insuperable: se amasa. Eso sí, te tiras 4 horas amasando, pero es muy agradecido estar dando forma a la pintura con los dedos, manchándote entero tú y la habitación.
Problema: es lento, al menos para mí. Este dibujo de 70x50, sólo para cubrirlo, difuminar, fijar, volver a cubrir, etc... me llevó un buen rato, y eso que arranco dibujando directamente.
Así que, una vez visto como funciona el tema del pastel (y que no parece demasiado complicado), llegó el momento de intentar otro variando el tema, la técnica y todo lo demás para seguir avanzando y no anquilosarme aquí. Pero eso será el próximo sábado.
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